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Mujer 3.0

23.09.2011

Aprende a decir que no

¿Cuántas veces les ha pasado que no tienes ganas de hacer algo pero por no decir “no” lo hacen igual? Es que decir “no” es un arte y cómo será de difícil que hasta Mario Benedetti creó un poema, “Decir que no”. Pero mi experiencia me dice que solo cuesta las primeras veces y después […]

Aprende a decir que no

¿Cuántas veces les ha pasado que no tienes ganas de hacer algo pero por no decir “no” lo hacen igual? Es que decir “no” es un arte y cómo será de difícil que hasta Mario Benedetti creó un poema, “Decir que no”. Pero mi experiencia me dice que solo cuesta las primeras veces y después ya se hace de manera casi mecánica.
Me acuerdo que cuando era chica me torturaban los paseos que inventaba mi hermano, pero según yo, tenía que ir igual, aunque en realidad ¡nadie me obligaba! porque apenas dije que no quería ir más a ver a los alas delta (el panorama de mi hermano Carlitos), mis papás no pusieron ningún problema para que me quedara en la casa mientras hubiera alguien mayor para cuidarme. Así, sin muchos traumas aprendí que muchas veces nosotros nos limitamos y es más difícil el “no” para quien lo dice que para el que lo recibe. Y esto lo comprobé más grande también, es decir, resulta en todas las edades. Muy pocas amigas se han enojado conmigo por no querer acompañarlas a esas interminables tardes de vitrineo (sí, soy de los especímenes extraños que no disfrutan vitrineando), en mi familia nadie se ha “sentido” conmigo por negarme a ir a una de esas reuniones que no siempre son entretenidas y ningún chico cayó en depresión porque no quise salir con él.
En definitiva, es tan simple como que tenemos todo el derecho del mundo a decir “no” cuando no tenemos ganas de hacer algo. Claro, hay cosas que son ineludibles como los estudios, compromisos familiares o el trabajo, pero en general, no pasa nada terrible en el mundo cuando decimos “no gracias, esta vez paso”.
¡Buen fin de semana!

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