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Mujer 3.0

04.11.2013

¡La vida es así!

¿No han sentido que de repente todo parece más complicado? ¿Que intentan e intentan y las cosas no resultan? Tuve una semana así, no entendía qué hacer para mejorar ni como hacerlo, lloraba por todo, pataleaba como bebé cuando algo me parecía mal y lo único que quería era estar en cama. Mi familia me […]

¡La vida es así!

¿No han sentido que de repente todo parece más complicado? ¿Que intentan e intentan y las cosas no resultan? Tuve una semana así, no entendía qué hacer para mejorar ni como hacerlo, lloraba por todo, pataleaba como bebé cuando algo me parecía mal y lo único que quería era estar en cama.

Mi familia me preguntaba si era estrés de fin de año, desesperación previa a la PSU o simplemente una pataleta, pero yo era la que menos tenía respuestas.
Los escuchaba hablar, retarme porque me negaba a todo. ” Para de decir no puedo” era la frase más repetida en cada conversación, y mi respuesta a eso: ” ¡Pero si de verdad no puedo! “. Tal vez es una respuesta conformista y pesimista, pero era lo único que sentía en ese momento, no podía más.
Fue una semana intensa, tanto psicológicamente como físicamente, y sentía que mi esfuerzo ( el que, siendo sincera, tampoco era tanto) no valía la pena, no daba frutos.

Un día, luego de miles de conversaciones y con la ayuda de mis familiares, amigos, y una canción de Pedro Piedra que sonó toda la tarde en la terraza de la casa de mis primas pude entender que en verdad el único problema era que me negaba a cada posibilidad de superación y que estaba convencida que el problema era externo a mí.

Hoy, una semana después de terminar con esas “ganas de nada”, pude sacar la conclusión de que cada problema tiene su inicio y su término en nosotros mismos, que no va a llegar alguien milagrosamente a arreglar todo lo que está mal para mí y que tampoco me regalarán todas las aptitudes que siento que faltan.
Entendí que la rutina de la que me quejaba tanto siempre va a estar, y si quiero llegar a un “buen lugar” tendré que aceptarla. Comprendí que quedándome en cama lo único que iba a lograr era perder más días. Y sobretodo, aprendí a superarme.

Chicas! No todo es taaan terrible, lo digo porque lo aprendí. Hace una semana me sentía pésimo, con ganas de dormir y no salir de mi cama, pero comprendí que en verdad estaba “ahogándome” en un vaso de agua, un vaso que ni siquiera estaba tan lleno como para caer así.

¡La vida es así! Con altos, muy altos, bajos, y muy bajos, pero lo ÚNICO que me hará más fuerte será superar cada obstáculo.
Cada vez que se sientan así por favor salgan de ahí, no se queden pegadas en la pena o impotencia tanto tiempo, que mientras nos quedamos días y días en la cama, la vida sigue ahí afuera como si nada, esperándonos.

Que tengan una linda semana ¡Ánimo para lo que queda del año! Un abrazo.

@Jaaav_i

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