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Tiempo libre

17.06.2016

#FANFICS TIO (Take It Off)

Inauguramos la nueva sección de viernes: #FanFics donde compartiremos en distintas entregas y en exclusiva novelas escritas por chicas como Tú. “TIO (Take It Off)” por Isidora Astete, es una historia de amistad, amores y aventuras ¡te encantará!

#FANFICS TIO (Take It Off)

Sinopsis.

Es difícil salir a flote, pero es más difícil hacerlo cuando los recuerdos te arrastran de vuelta al fondo. Y lo único que quieren, es ahogarte. Dicen que la vida es tan cruel que podemos ser reparados por la misma persona que nos rompió. Para mí esta frase, al final, no se cumplió.

“Y entonces yo, en vez de bajarte del cielo, te subí a el”

Capitulo 1.

Estaba cansada de las clases de Biología. Nunca fue mi mejor materia. Mejor dicho, jamás lo va a ser. Por eso reprobé el examen final. Al menos, el promedio quedó azul. 
Yo no entendía cómo mi mejor amiga podía estar atenta a la clase sin quedarse dormida. Es decir, yo, básicamente estaba babeando sobre mi cuaderno. No tenía cabeza para pensar en esto. Tenía problemas mayores en casa. ¿A quién le importaba el dihibridismo? No es como si fuera a estudiar medicina de todos modos.

Finalmente el timbre sonó y yo salí como alma que lleva al diablo en dirección al estacionamiento. Todavía tenía que llegar a Mickie’s; el lugar donde trabajo desde hace un año como mesera. Y la verdad, no quería encontrarme con Nicole, la perra número uno, al menos para mí.

Una vez en el estacionamiento, corrí hacia el Mustang azul que mi padre me dejó como legado, y tiré la mochila y la chaqueta en la maleta del auto. Eran las 5:30 de la tarde y mi turno empezaba a las seis. Si no era puntual esta vez, Michael, el dueño del local, iba a rebajar mi sueldo. Otra vez. Y eso era justo lo que no necesitaba en estos momentos. Así que traté de apurar el paso, pero la estúpida llave se atascó en la cerradura del auto.

-“No es cierto. Por el amor de Dios, abre la puerta, maldita sea.”
Comencé a forcejear con la puerta y a mover la llave. Suspiré resignada. La estúpida puerta no quería abrir.

-¡Eres la peor amiga del mundo! ¡En serio, das asco!
-Mare, realmente no estoy para tus estupideces ahora. La bendita puerta no abre.
-Al menos me pudiste haber esperado. O despedirte. Ni siquiera eso haces. Debes amar la paciencia que te tengo. – Y ahí estaba ella con su dramatismo.
– Te lo diré así: No estoy de humor ahora, así que no empieces con tus dramas. Voy tarde. Mi turno empieza a las seis. Y por sobre todo, no quiero ver al estúpido de Gabriel con Nicole.

Ella me miró fijamente y sólo sonrió.
-Va más de un año desde la última vez que cruzaron palabra. Deberías superarlo. – Dejó la mochila en el suelo y se acercó a mi para tratar de abrir la puerta del auto.
-Está superado.
-Si lo estuviera, no tendrías problema en verlos juntos.

Finalmente la puerta abrió a tirones. Y yo era libre de irme a trabajar.
-No es eso. Es sólo que no los soporto.
-¿No soportas el hecho de que ella esté con él, o de que él esté con ella? Aclara esa duda por favor.
-Es lo mismo.

Ella sólo río por lo bajo y asintió. Después se dirigió al asiento del copiloto.
-No es lo mismo. Pero te dejaré tranquila por hoy. Y como recompensa por ayudarte con tu auto, vas a llevarme a casa.
La miré atónita. ¿Acaso ella entendía el hecho de que debería estar trabajando ahora? Al parecer, no.
-Sueña cariño. No te llevaré a casa. ¡Eso serían 15 minutos ida y vuelta! ¡Como mínimo!.

Yo debía estar con la cara roja e histérica por la situación. Esto me estaba ocasionando más de un problema.
-Me lo debes. De hecho, si quieres yo te voy a dejar al trabajo y a la salida, vas a buscar el Mustang a mi casa. ¿Te parece?
Lo medité un momento. No era una mala idea. Y aunque lo fuera, no tenía muchas opciones. Además aquí ya debí de haber perdido más de 5 minutos…
Michael me va a regañar.
-Me importa una mierda lo que hagas. – Até mi pelo en una coleta- Sólo sube al auto y llévame al trabajo.
Mare hizo una señal de militar mientras subía al auto. -¡Si, señor!

Una vez arriba del Mustang, mi amiga se dirigió a la rotonda que daba a la calle del instituto. Pero para mi mala suerte, tuvo que esperar frente al paso de cebra.
Nicole y su grupo de amigas estaban pasando frente a nosotros, junto a Gabriel.
-Mira lo que encontré. -Apuntó hacia la ventana del auto.- Una rata de alcantarillado. Me preguntó que hace por estos lares.
Sonrió irónica, mientras juntaba su mano junto a la de Gabriel. Él por otro lado sólo mantenía un rostro divertido. Sus ojos jamás pasaron por mi existencia. Me estaba ignorando, como siempre.

Yo sólo pensaba en cuántos años de cárcel me darían si atropello a Nicole y a sus amigas. Perfectamente podría decir que no vi el paso de cebra.
-Sólo ignora sus palabras Rosie. Ya es mucho que ocupe “alcantarillado” y “lares” en una misma frase. -Susurró Mare a mi oído.
-No te preocupes. No me importa. Estoy bien. -Respondí.
-Inepta, cuando alguien te hace una pregunta, tu la respondes. -Nicole hizo como si pensara en algo- ¿Acaso tu padre no te enseñó las reglas básicas de educación? Seguro que no. Después de todo es difícil hacerlo cuando estas 20 metros bajo tierra.

Después de eso estalló en carcajadas. Sus amigas, le siguieron en risas. En cambio, Gabriel había cambiado su semblante de divertido a uno serio. Y por un segundo echó un vistazo en mi dirección. Pero, yo no estaba lo suficientemente atenta, como para emocionarme con ese pequeño acto de él hacia mí. Yo estaba más preocupada de cómo hacer desaparecer el nudo en mi garganta.

-¡Tú pequeña zorra, voy a partir tu cara en mil…! -Mare había tratado de bajar del auto y darle una paliza a Nicole. Pero la detuve antes de ocasionar un problema más a mi lista. Y así de paso también los insultos de ella hacia Nicole. Porque después los platos rotos, los pagábamos nosotras.
No quería demostrar debilidad. No frente a Gabriel.
-Mare, vuelve y cierra la puerta. ¿Si?
Mi tono sonaba suave y delicado. Sentía que si forzaba mi voz, esta se rompería en mil lágrimas. Me agarré a su brazo, era lo único que impedía que ella saliera del auto.
-Pero, esa imbécil habló de tu padre y-
-Lo sé. Pero estoy bien. Sólo vamos. Llamaré a Michael y le diré que descuente de mi salario el día de hoy. No estoy para trabajar. Sólo cierra la puerta del auto. Por favor.

Básicamente le estaba suplicando que me llevara a casa. Conociéndola me haría caso. Pero después me retaría sobre el por qué de mi actuar. Y por cómo debía defenderme.
No es que no me defendiera. Lo hacía. Es sólo que trataba de ahorrarme problemas innecesarios. Y a veces, es más fácil aguantar.
Mi amiga me hizo caso, y decidió ignorar sus instintos asesinos. Colocó el auto en reversa, y después aceleró en dirección a Nicole.
América no era capaz de atropellar a Nicole u a otra persona. Pero si era capaz de darles un buen susto a todos los idiotas que obstruían nuestro paso.
-¿¡Pero que te pasa estúpida!? -Gritó Nicole furiosa.
Ella yacía en el suelo encima de Gabriel que también había caído debido al temerario acto de mi amiga. Las amigas de Nicole sólo se quejaban de los rasguños que tenían en las rodillas o manos por haberse lanzado al suelo para evitar el atropello.
América se asomó por la ventana del auto y le gritó a Nicole. -¡Pretendía atropellar tu mera existencia, zorra!.
Después de eso aceleró a toda velocidad, derrapando en lo que quedaba de la rotonda.

Yo por otro lado, solo veía por el espejo retrovisor como Gabriel ayudaba a Nicole a ponerse de pie. Y cómo buscaba signos de daño en su rostro. Por último, antes de girar a la siguiente calle, tuve el último vistazo de Gabriel mirando hacia el Mustang.

Después de unos 15 minutos de viaje, Mare decidió romper el silencio que había estado presente durante todo el trayecto en el auto.
-Debiste haber dicho algo. –
América daba pequeños golpes al volante del auto en señal de molestia. Era un pequeño tic que ella tenía. Su vista se mantenía al frente. Yo sólo la miré de reojo.
No dije nada en todo ese tiempo. Solo estaba mirando la ventana, pensando en el por qué de mi vida. Y del como me gustaría desquitarme con Nicole por decir lo que dijo. -Porque sacarle en cara a otra persona que su papá está muerto, no es lindo- y gritarle a Gabriel por no decir nada, sabiendo cuánto afectó esa situación en mi vida.

-No tenía nada que decir.
Y era verdad. En ese minuto no podía articular palabra. No había nada que responder.
-Es sólo que me enoja, que no te defiendas. Dejas que te pisoteen. Si no hubiera sido por mi, ahora existirían más de un millón de fotos tuyas en la página del instituto, llorando y con la cara llena de rímel.
-Eso no es cierto. -Me giré para que supiera que estaba molesta y que la estaba escuchando.
-Lo es.

El auto frenó de golpe, y derrapó en la acera. Si esto seguía así, ella iba a tener que pagar las llantas desgastadas de mi auto. Además había parado en mitad de la calle. Gracias a Dios esta estaba desierta.
Por la fuerte frenada yo me golpeé la cabeza contra el auto, y sentí un dolor inmediato. Era como si mi cerebro se hubiera hecho jalea. Eso me dejaría un moretón.
-¿¡Eres imbécil o te haces!? -Le grité a América- ¡Me pudiste haber matado!
Ella, que traía el cinturón de seguridad puesto, no se golpeó, pero aún así se dio una fuerte sacudida.
-¡No lo hice con esa intención! ¡Y no me grites! ¡Quería que me prestaras atención!
Su voz subió una octava. Ahora era más aguda de lo normal. Y escuchaba su agitada respiración. Yo por otro lado seguía sentada con la mano sobre el lugar del golpe. Me empezó a doler la cabeza y me sentía mareada.
-No te estoy gritando, es sólo que realmente duele…-Mi tono de voz disminuyó a uno más sereno a causa del dolor que sentía. Hablar me dolía – No me siento bien. Yo quie-

No alcancé a terminar la frase cuando abrí la puerta del Mustang y me tiré a la acera para vaciar el contenido de mi estómago.
-Mierda…
Por el rabillo del ojo vi que América estaba apoyada con la cabeza en el volante del auto. Y escuché como soltó un largo suspiro.
-Lo siento. No era mi intención que terminaras así. -Cogió una bolsa de papel que tenía en el auto para la basura y me la entregó – Te llevaré a urgencias. Con la suerte que tienes, a lo mejor te ocasioné una contusión cerebral.
Yo seguía sentada en la acera, tratando de no tocar el vómito alrededor mío.
-Te odio. -Subí al auto, procurando no apresurarme por el mareo. En estos momentos agradecí haber tenido el pelo en una coleta.
-No lo haces. Tú me amas. – América sonrió un poco y se encaminó al hospital.

Después de un largo viaje y tres horas en la sala de espera, íbamos camino a mi casa. América ya me había llevado al hospital y el doctor había dicho que no tenía nada grave. Y que probablemente el vómito fue una reacción al golpe. Aún así me dio un reposo de 24 hrs. Para mí mala suerte, era viernes. Así que pasaría todo el sábado en cama.

Por otro lado, llamé a Michael mientras estaba en la sala de espera. Me justifiqué con él con la excusa de que había sufrido un “accidente automovilístico” camino al trabajo. Él me preguntó si estaba bien, y también dijo que no me iba a descontar el día por haber faltado a trabajar. Ya que era una excepción. Por último, América se iba a quedar en mi casa. Había llamado a su mamá y le había contado sobre el “accidente”, agregando que no le dijera a mi madre, ya que estaba en una reunión de trabajo y no quería preocuparla, además ella -mi madre- era capaz de tomar un vuelo a primera hora desde el lugar de hospedaje, para llegar acá y ver con sus propios ojos que todo está bien. También le dijo que ella como mi mejor amiga se quedaría a cuidarme. Y a hacerme compañía.
Haríamos noche de películas.

Continuará…

 

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