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Tiempo libre

24.06.2016

#FANFICS TIO (TAKE IT OFF) C2

¡Es viernes! llega #FanFics y el segundo capítulo de “TIO (Take It Off)” por Isidora Astete, una historia de amistad, amores y aventuras.

#FANFICS TIO (TAKE IT OFF) C2

CAPÍTULO 2

¿Le dirá a mi mamá sobre el accidente? -Pregunté preocupada.
La convencí de que no lo hiciera. A cambio de su silencio, tendré que hacer mandados toda la semana.
Ambas bajamos del auto. Yo saqué mi chaqueta y la mochila que seguían en la maleta del Mustang. Caminaba a paso de abuela. Un leve movimiento hacía que mi cabeza doliera.

Gracias. Por quedarte conmigo.
América se acercó y tomó las cosas que llevaba en las manos.
Dame eso. No puedes esforzarte demasiado. No tienes nada que agradecer. Además técnicamente es mi culpa que tu estés en ese estado.
Señaló mi cuerpo de arriba a abajo.
Como digas.

Al rato, ambas estábamos en pijamas en el sofá de la casa, viendo a Tom Cruise en Top Gun. Era una de mis películas favoritas a pesar de que fuese de hace 20 años atrás.
Se acabaron las palomitas. -Dijo América con un puchero.
En mi casa tenía todo tipo de dulces para ocasiones como esta. Además como mi mamá pasa la mayor parte del día trabajando casi nunca la veo. Por eso, tenía tantas cosas chatarras. Aún así permanecía flaca. Una de las pocas cosas que amaba de mí, era el metabolismo.

Mare, ve a buscar más. Yo no iré a la cocina. Hace frío.
Estábamos acurrucadas en una manta. A pesar de ser verano, mi casa era extremadamente fría.
Apuesto a que ni te has dado cuenta. Vengo de la cocina, Rosie. No hay palomitas.
¿No queda ningún paquete?-Hablé con la mirada fija en la pantalla del televisor. Estaba buscando en los créditos el nombre del soundtrack de la película.
Ni uno solo. Y nos quedan mínimo unas dos películas por ver. – Mare se acomodó en el sofá y se quedó mirando el techo.- ¿El supermercado estará abierto aún?

Busqué entre los huecos del sofá mi teléfono para ver la hora.
Falta media hora para las doce de la noche. Los supermercados cierran a las diez.
América hizo un puchero.
Pero…-Continué yo, recordando que en la esquina de mi casa había un boliche. – Tom, el abuelito del local de la esquina, cierra a las doce. Si vas ahora, serás capaz de comprar palomitas o nutella.
No quiero ir. -Mare se cubrió con la manta al igual que una niña pequeña.- Hagamos cachipun y así sabremos quien va.
Por supuesto, yo perdí.

Iba camino al boliche de Tom que a la distancia mostraba luz, indicando que seguía abierto.
Yo estaba con un chaleco de lana blanco, sobre el pijama. Mis pantunflas que simulaban pies de monstruo y el cabello suelto. Afuera la brisa te carcomía los huesos. De hecho el pantalón del pijama que traía puesto, era 100% polar.

Al llegar al local, saludé a Tom y fui directo al pasillo de comestibles. Eché en el canasto un pote de nutella y dos paquetes de palomitas. Fui a la caja a pagar las cosas. Pero cuando la máquina anunció el precio total a pagar, me di cuenta de que no llevaba suficiente dinero.

Tom, ¿Puedo pagar lo que falta después? Sabes que lo haré.
Lo siento mi niña, pero hace un tiempo deje de fiar a los clientes.
Le supliqué a Tom un buen rato, pero no hubo caso. Incluso apelé a su piedad señalando el parche y las vendas que tenía en mi cabeza. Después de todo a un inválido no se le niega nada. Aunque, eso tampoco funcionó.

Mi niña, si no pagas, tendré que pedirte que te vayas y vuelvas cuando tengas dinero. Hay un cliente esperando.
No me giré a ver quién estaba detrás mío en la fila.
Esta bien. Volveré cuando pueda pagar todo.
En eso, una voz interrumpió mi pequeña charla con Tom.

No es necesario. Yo puedo pagar por ti.
Me di la vuelta, lentamente. Mis ojos estaban abiertos como platos. El muchacho que estaba a mi espalda, era Gabriel.

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