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Tiempo libre

08.07.2016

#FANFICS TIO (TAKE IT OFF) C3

Seguro todas quedaron esperando ver qué ocurría en el encuentro entre Rosie y Gabriel, ¿se mueren por saber? ¡La espera terminó! Llega el capítulo número 3 de TIO.

#FANFICS TIO (TAKE IT OFF) C3

Capítulo 3

Gabriel hace más de un año que no me dirigía la palabra. Nunca me dio una explicación del porqué de su actuar. No estuvo para mi cuando más lo necesité. Y ahora estaba tratando de asimilar que esto realmente estaba pasando, y que no era un sueño.

¿Y bien? En verdad, no tengo problema en pagar.
No quiero que pagues. No quiero deberte nada.
Si llegaba a aceptar que Gabriel pagara, estaría en deuda con él. Y estar en deuda con ese idiota, era algo que mi orgullo no permitía. Por otro lado, mi corazón seguía gritando que esta era una oportunidad única, de volver a tener contacto con él.
-Mi niña -Tom habló después de un rato- Deja que el muchacho pague. Así podrás ir a casa luego y descansar.
Me niego. Lo siento, Tom. -Dejé las cosas a un lado en el mostrador.- No quise que perdieras el tiempo.
Agarré las llaves que había dejado a un lado de la caja, acomodé mi chaleco y me dirigí a la salida lentamente. Aún sentía una leve jaqueca.

Y bueno joven, ¿que va a llevar?
El paquete de cervezas. Y… -Se quedó callado un momento. Yo en mi lento caminar aún podía escucharlo-Agregue la nutella y las palomitas, por favor.
Me detuve en seco por un momento. Analizando las palabras. Después hice como si no hubiera escuchado y salí de la tienda.

El frío me envolvió en una fracción de segundo.
Juro por el amor de Dios, que en mi vida jugaré cachipún con Mare, otra vez.
Veía mi respiración debido al frío. Y mi caminar lento no ayudaba a que mi cuerpo entrara en calor. Sin embargo, quedaba menos de una cuadra para llegar a mi casa.

En eso, sentí pisadas. Las mismas que se escuchan cuando alguien comienza a correr y no hay ni un alma en ese lugar. El único ruido que se escucha es el del peso al caer contra el suelo.
No tardé mucho en asimilar quién había provocado esas pisadas. Me detuve. Saque mi teléfono y miré la hora. Faltaban 10 minutos para la una de la madrugada. Había estado en el local por más de media hora. Genial.
Se te olvidó esto…

Una bolsa amarilla con el logotipo de la tienda de Tom, apareció en mi visión. La bolsa era transparente y -Aún con la tenue luz que había- podía ver el contenido de esta. Efectivamente ahí estaban los paquetes de palomitas y la nutella.
No he olvidado nada. Eso es tuyo. Tú lo compraste, no yo.
Mi voz salió más tosca de lo que pretendía. Gabriel solo hizo una de sus famosas sonrisas ladeadas.

Seguramente Mare esta esperando. ¿Por qué no sólo tomas la bolsa y ya?
Me crucé de brazos. Gabriel bajó la bolsa que antes había puesto literalmente al frente de mi cara y puso la mano dentro de uno de los bolsillos de su vaquero.
Ya te dije. No quiero deberte nada.
¿Estoy tratando de hablar contigo y eso es lo que te preocupa?
Hizo una mueca. Y sus ojos color avellana se oscurecieron. Estaba perdiendo la paciencia. Lo conocía lo suficiente como para saber el significado de los gestos que hacía.

De hecho si. Perfectamente pudiste haber intentado hablar conmigo antes. No sé… Quizás cuando volviste de tu estúpido viaje y no un año después..
Dió un paso hacia mi.
Primero que todo, no fue un viaje vacacional, Rosie. Estuve en un programa infernal, al que mi padre me obligó a ir.
Su voz había subido de tono.
Y en segundo lugar -Continuó hablando- Yo no quería ir. Fueron los peores meses de mi vida. No tenía elección. A veces tienes que hacer cosas que no quieres. ¡No quería dejarte sola!
-¡Pero lo hiciste! ¡Te fuiste cuando más te necesité! ¡Tuve que estar en el funeral sola! -Su mandíbula se tensó.

Yo estaba feliz de saber que le había dolido lo que le dije. Pero por otro lado, me sentía culpable. Además mi cabeza comenzaba a doler.
¡Tú no entiendes nada! Nunca lo vas a hacer… ¡Sigues igual de terca!
Estaba colapsando, y yo también.
¡Yo al menos no cambié! ¡Lástima que no puedo decir lo mismo de ti!-Comencé a gritar. No de rabia. Ahora sentía que todos los sentimientos de engaño y duda afloraban.
Sigo siendo el mismo.
-Gabriel, desde que volviste no has sido el mismo. -Mi voz era apenas un susurro. La punzada en mi cabeza me impedía hablar más alto. Mi estado anímico tampoco ayudaba.- No sé si siempre fuiste así. O si sólo fingiste conmigo.

Cerré los ojos un momento. Me costaba ver. Sentía como si me estuvieran martillando el cráneo. Los mareos aparecieron y poco a poco se me hizo difícil mantenerme en pie.
Hey… ¿Estas bien? -La voz de Gabriel era preocupada.
Apostaría un millón de pesos a que estaba frunciendo el entrecejo.
Después de eso, la voz de Gabriel se sentía cada vez más lejana. Y sólo sentí cómo mi cuerpo tocaba el piso.

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