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Tiempo libre

22.07.2016

#FANFICS TIO (TAKE IT OFF) C4

A veces las cosas no terminan como uno se espera. Averigua cómo sigue esta historia en el capítulo 4 de TIO.

#FANFICS TIO (TAKE IT OFF) C4

Capítulo 4

Desperté en el hospital. No había que ser superdotado para saberlo. El olor a desinfectante y latex, junto al ruido de las máquinas no dejaban mucho a la imaginación.

Estaba con una vía intravenosa y una pequeña máquina que medía mi pulso. Mi frente estaba llena de electrodos. Mare yacía a un lado de la cama, durmiendo. Yo sólo pensaba desde hace cuánto tiempo estaría ahí.
Comencé a mover el hombro de mi amiga para que despertara. Ella lentamente subió la cabeza para mirarme. Abrió los ojos de par en par. Y yo pude ver, que sus ojos marrones estaban algo rojos. Y tenía ojeras.
La había preocupado y la culpa me carcomía.

No pasó mucho para que Mare se lanzara a mis brazos. Yo correspondí su abrazo y la consolé porque estaba llorando.
No sabes cuanto me preocupe. Eres una idiota. Me debes una grande.
Sentía como sorbeteaba los mocos. Pero no me daba asco. El sentimiento de saber que alguien estuvo preocupado por mi era demasiado grato.

Lo siento. -Acaricié su cabello.- No fue mi intención preocuparte.
Iré a buscar al doctor. Debe saber que estas despierta.
Iba saliendo de la habitación envuelta en una manta. Su pelo estaba enmarañado, muy distinto a como se veía siempre. Antes de que saliera, le consulté mi duda.
Mare…. ¿Desde hace cuánto estoy aquí?
Ella sólo suspiro.
Estas aquí desde la noche del viernes. Hoy es Lunes.
Había estado inconsciente tres días.
Y aunque indagara en mis pensamientos, el último recuerdo que tengo es de haber estado con Gabriel.

Gabriel….
Necesito saber como llegué aquí. Pero, eso lo hablaré a solas con Mare después.
Espero que mi paciente se sienta mejor.
El Doctor entró en la sala con un semblante serio.
Aún siento mareos. Pero en general, estoy bien.
Si hubieras estado bien, no te habrían traído en ambulancia Ro.-América me llevó la contra.

¿¡Ambulancia!?
Es como dice tu amiga, Rosie. – El Doctor Hillar tomó un papel que estaba amarrado a mi cama junto a una tablilla. – Cuando llegaste acá tres días atrás, sólo presentabas reacciones por el golpe al cráneo que habías sufrido. Pero debido a la fuerte contusión que ocurrió el viernes. Tu estado, pasó de ser L1 a L5.

Mare y yo nos miramos sin entender muy bien de qué se trataba todo esto.

Rosie Abigail Stiles. -El doctor leyó la pulsera que tenía en la muñeca con mis datos clínicos básicos. Después tiró su rubio y canoso cabello hacia atrás.-En resumen, no puedes estar bajo situaciones de estrés, no puedes hacer grandes esfuerzos, no puedes pasar grandes tristezas porque el llanto hace que el cerebro envíe más impulsos nerviosos y no estás en condiciones para eso.-Sentí como me regañaba.

Pero de todo lo que había dicho, no sentía que al no cumplirlo hubieran grandes consecuencias. – Si tu cerebro llegara a colapsar o a recibir un golpe fuerte como los que has tenido este fin de semana; puedes tener un coma cerebral, y quedar limítrofe. Puedes presentar cuadros de amnesia, y puedes tener desmayos o apagones cerebrales momentáneos. ¿Entendiste?
Si…
Me alegro. Ahora, hablé con tu madre sobre esto – ¿¡Quee!? – Y su vuelo próximo sale en tres semanas. Ella conoce tu situación y te llamará cada noche para saber tu estado. Si me permites -Esto lo digo más como amigo que como Doctor – Tu madre estaba hecha un manojo de nervios. Por favor Rosie, trata de no ocasionarle más problemas.
Lo haré, Doctor. Lo siento….
Bien. Ahora te daré el alta. Y quiero que te quedes en cama. -Iba camino a la puerta pero antes de salir se giró hacia mi. – Y hablo en serio, Rosie.
-Lo sé…

~

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~

Estaba acostada en mi cama hablando con Mare. Su madre nos había ido a buscar al hospital y, decidió quedarse en mi casa durante las tres semanas a petición de mi mamá. En parte era genial, porque América y yo siempre soñamos con vivir juntas. Por otro lado, era un asco.

Extrañaba mi independencia y soledad. Además, la familia de América me trataba como si fuera de cristal. Era lindo al principio, por todo eso del “se preocupan” por mí. Pero a estas alturas era estresante e incluso molesto. Extrañaba la paz en la casa.
Lo único bueno de esto era que me quedaría con Mare viviendo en la casa durante las tres semanas. Era igual a estar un departamento las dos solas. La única diferencia era que Liz, la mamá de América, venía todos los días a darnos el almuerzo y ver las cosas en la casa para después darle un “informe” a mi mamá de la situación.
Aparte de eso, lo demás estaba perfecto.

¿Que ves? – Preguntó Mare entrando a mi habitación y lanzándose a mi cama.
Auch.
Oh mierda. Lo siento. Había olvidado que aún te dolía.
Suspire y dirigí la mirada a la televisión.
-Estoy viendo Glee. Voy en la primera temporada.
-Si…Glee... -Mare apagó la televisión y se giró a mi- Debo hablar contigo.
-¿Sobre qué?

Yo ya me estaba acurrucando en la cama para dormir. Estaba tapada hasta más arriba de la cabeza. La jaqueca era terrible.
-Sobre cómo llegaste al hospital, el fin de semana.
-Dijiste que había llegado en ambulancia. Problema resuelto. -Mi voz sonaba ronca. Morfeo me estaba llamando – Quiero dormir, Mare. Y tú también deberías hacerlo. Tienes clases mañana. Tú no tienes licencia.
Si eso quieres…– Se paró de la cama. Yo aún sentía sus pisadas yendo camino a la puerta.- Ahora que lo pienso, es tarde. Mañana te contaré sobre cómo Gabriel te llevó al hospital y de lo preocupado que se veía. Si…mejor te contaré mañana.

Y mágicamente el dolor de cabeza se fue. Salté de la cama, quedando completamente destapada.
¡América M. Bates! ¡Ven aquí en este momento si no quieres que tenga un colapso cerebral!
América que ya iba por el pasillo, corrió hacía la cama y se lanzó para después estar en carcajadas.
Yo sabía, yo sabía. El te importa, el te importa…– Mare comenzó a tararear una molesta canción.
-¡Cuentame todo!
-Ya. Mira, él llegó contigo en brazos muy a lo princesa. Yo abrí la puerta pensando que eras tú y me encontré con esa “imagen” – Hizo comillas con los dedos- Después yo le dije unas puteadas. Enojada. Y luego él llamó a la ambulancia. Eso.

¿Broma? ¿Le pido explicaciones y me dice eso? ¡¿América sabe siquiera lo que significa la palabra “detalles”?!
¡Estoy hablando de los detalles! ¡Esto es muy importante para mí! ¡No te lo tomes tan a la ligera!
Mare estalló en carcajadas.
¡¡Lo sé!! ¡Es que es divertido molestarte!
Imbécil.
Hey. No te pases. -Su semblante pasó a ser uno serio.
Lo siento…
Esta bien. Yo también me sobrepase. Y como recompensa te contaré todo.
-Escucho.

América se acomodó sobre el cobertor y comenzó a hablar.
Yo estaba en el baño buscando un esmalte de uñas, porque estaba muy aburrida, no me iba a quedar todo el tiempo en el sofá esperando a que tú llegaras. Cuando al fin lo encontré -el esmalte-  tocaron la puerta. Yo pensé que eras tú y que se te habían olvidado las llaves o que ya habías vuelto de la tienda de Tom, pero cuando abrí la puerta me llevé una gran sorpresa… Era Gabriel contigo en brazos y con el rostro lleno de preocupación. Lo primero que hice fue pensar que él te había hecho daño o que habían peleado y que por eso habías desmayado.

-América frunció el ceño y siguió hablando. – Yo enfurecí y me volví contra él. Le dije cosas horribles y lo mucho que te había lastimado. Creo que nunca había dañado tanto a una persona psicológicamente. Aún así, él ignoro mis insultos y entró a la casa como si fuera suya. Tomó el teléfono y llamó a la ambulancia. Yo sólo seguía gritando como loca….Cuando por fin llegó la ambulancia, su semblante se tranquilizó un poco.

Yo moría de amor y Mare seguía…

Antes de irse, me dijo que no te mencionara nada de esto. Y que en caso de que estuvieras grave, lo llamara de inmediato. -América cerró los ojos y respiró profundo – Ahí me di cuenta de que él sigue preocupado por ti. Ya sea, por amor o sólo por cariño. Cuando Gabriel vio con sus propios ojos que estabas a salvo en la ambulancia, dio vuelta para marcharse. Antes de eso, no se alejo de tu lado.

Los ojos de América estaban llenos de lágrimas.
Lo siento, Rosie. Fui una inútil en todo esto. Ni siquiera reaccioné cuando te vi así. No sabía qué hacer. Sólo enloquecí. De no ser por Gabriel, no sé que hubiera pasado. Él solo se preocupó de tu salud. Yo sentía tanta ira que me olvidé de lo más importante en el momento, tú.

Yo también lloré. Me acerqué a América y la abracé. Ella era una gran amiga. Mi hermana.
No hay nada que perdonar, Mare. Estoy segura que estuviste genial. Y sé que no te separaste de mi lado durante el fin de semana. Gracias.
América soltó una leve sonrisa.
Después de eso, nos quedamos dormidas.

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