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Tiempo libre

12.08.2016

#FANFICS TIO (TAKE IT OFF) C6

Es difícil salir a flote, pero es más difícil hacerlo cuando los recuerdos te arrastran de vuelta al fondo. Y lo único que quieren, es ahogarte. Dicen que la vida es tan cruel que podemos ser reparados por la misma persona que nos rompió. Para mí esta frase, al final, no se cumplió.

#FANFICS TIO (TAKE IT OFF) C6

Capítulo 6

Las clases pasaron rápido, al menos para mí. Más de un profesor me preguntó el porqué de mi venda en la cabeza. Yo sólo respondí que el fin de semana había tenido una caída. Y que la venda ayudaba al dolor por una extraña razón.

La verdad, no sé si me creyeron o no, pero dejaron de preguntar y sólo deseaban que mejorara rápido. 
Una vez en casa, después de que Liz nos pasara a buscar -y de que casi le diera un infarto por el corte de Mare en la cabeza- y preguntara como había sido nuestro día, fui a ver al Doctor Hillar. Tenía control con el dos veces a la semana para ver cómo iba evolucionando mi cerebro.

Entré por las puertas de cristal del décimo piso en la sala de neurología. Le pregunté a una enfermera que pasaba de casualidad por el doctor Hillar.
-¿Para que buscas a mi padre?
Una voz algo ronca hizo presencia en mi conversación con la enfermera. Me giré para encontrarme con un chico alto, de piel blanca casi pálida, unos ojos azul hielo y cabello rubio algo despeinado hacia arriba.

Traía una camisa a cuadros, y unos jeans negros, rasgados en las rodillas.
Deja de babear por el muchacho, y responde la pregunta, Rosie. Me dije a mi misma.
-Er…sip.

Gran respuesta, Ro. Así se hace. Ahora el chico debe cree que eres una total idiota.
El chico de ojos lindos, soltó una risita y negó con la cabeza.
-No eres muy lista al parecer. ¿Siquiera escuchaste lo que dije?
Confirmado. Damas y caballeros, el muchacho cree que soy una idiota.

-Para tú información, Rubia, soy muy lista. Es sólo que no escuche bien lo que dijiste… -Estaba a la defensiva. Mi tono de voz fue disminuyendo a medida que decía eso. Y el muchacho se acercaba a mi.
-¿Rubia? -Tenía una sonrisa en la cara- Vaya, creo que es primera vez que me hablan así…me gusta.
¿Por qué siempre me tienen que gustar los antipáticos? ¿Por qué, Dios?
-Ajá. Me alegro por ti. -Me giré a ver a la enfermera que miraba divertida la situación. – Señorita, tengo hora con el doctor Hillar. ¿Sabe donde está?

-Mi padre no está. Tuvo una emergencia. Está operando en este minuto.
Este chico me está sacando de quicio.
-¿¡Cual es tu maldito problema con interrumpir a la gente!?
La sonrisa que tenía en la cara, se agrandó al menos dos centímetros más.
-Es divertido.
La enfermera comenzó a reír. Ignoró la pregunta que le había hecho antes y se dirigió a la puerta con un carrito lleno de guantes de látex.
-Gracias, Idiota. Hiciste que se fuera.
Señalé molesta por donde se había ido la enfermera. El chico comenzó a reír a carcajadas atrayendo la mirada de algunas personas que estaban en la sala de espera.

-No frunzas tanto el ceño. Te quedarán arrugas. -Dijo.
-Arrugas tu trasero. Eres un idiota.
Me alejé de él y me dirigí a la fila de sillas más alejadas de la sala. Me senté de golpe, dando a entender que estaba molesta. Y crucé los brazos como si fuera una niña pequeña. El muchacho caminó hacía mí y se sentó al lado mío.
¡De todos los asientos, tomó el que estaba al lado mío!

-Luke…
-¿Qué? -Pregunté sin haber escuchado muy bien lo que me dijo.
-Mi nombre es Luke.
Mm…estaba tratando de ser amable. Está bien, yo podría ser educada con él.
-Rosie.
-¿Rosie qué? No me has dicho tu apellido. -Se cruzó de brazos al igual que yo.
-Tú tampoco. -Contraataqué.
-No tengo porque decirlo. El doctor Hillar es mi padre. Creo que ya sabes cual es mi apellido.
Definitivamente este muchacho me sacaba de mis casillas.

Bufé molesta.
-Rosie Stiles.
-Un gusto en conocerte, Rosie.-Luke se enderezó y estiró la mano en señal de saludo. Él quería un apretón de manos. No se veía tan malo después de todo. Al menos, era educado.
-Un desagrado el conocerte, Luke.
Él sólo sonrió.

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-¿Y es guapo?

-Si América, es guapo.

-¿Muy guapo?

-No es mi tipo, pero es…lindo.

América llevaba más de dos horas preguntándome sobre mi visita donde el doctor Hillar y sobre mi encuentro con Luke, que se lo conté en cuanto llegué a casa.

Mare estaba muy emocionada y tenía los ojos brillosos. “Ojos Bambi”, como le llamamos nosotras. 
Los ojos Bambi ocurren cuando estás muy feliz por algo, hablas de una manera nostálgica o también cuando mencionas a alguien que en verdad te gusta. En este caso, era la primera opción.

-¡Le gustas! ¡Oh Dios, le gustas!

América comenzó a aplaudir y saltar encima de la cama al igual que una niña con su regalo de navidad.

-No seas ilusa…-Me senté a un lado de la cama- No le gusto. Ni siquiera me conoce. Sólo sabe mi nombre.

-Tonterías. ¡Le gustas!-América dejó de saltar y se sentó junto a mí.-Mi sexto sentido me lo dice… Luke quedó flechado por ti.

América seguía insistiendo en que Luke y yo tendríamos un romance o algo así. Lo que era completamente imposible porque yo no lo soportaba.

-Mare, no lo soporto. Es engreído, sarcástico y un completo idiota.

-Gabriel era igual cuando lo conociste. -Contraatacó ella usando un tono molesto.- No entiendo por qué Luke es distinto…

-Gabriel no era así… Él era diferente.

Él es diferente…

Ahí va de nuevo. -América se paró de la cama y se dirigió a la puerta. Me estaba ignorando.

-¿Ahí va de nuevo qué?

América se dio media vuelta y me señaló con el dedo.

-¡Siempre haces eso! ¡Nunca te das lugar a algo nuevo!

Yo también me puse de pié y encaré a Mare. Me estaba gritando sin motivo.

-¡¿Hacer qué?! ¡Ni si quiera sé de lo que hablas!

-¡Los comparas! ¡Ya ni te das cuenta!

¿De qué esta hablando?

-No sé de que hablas…

América tomó el puente de su nariz y bufó molesta.

-Siempre, siempre maldita sea, que llega alguien nuevo, y lo eliminas porque no es Gabriel. Los comparas. Inconscientemente los comparas. Nadie es suficiente para ti porque ese alguien no es Gabriel…-Su mirada se posó en mí. Pude ver furia y lástima en sus ojos- ¡Nunca serás feliz así! ¡El no te habla! ¡Olvídalo por favor!

América fue la que dijo hace dos noches que él aún me amaba. Ella es la que me incita a seguir pensando en él.

-¡Tu fuiste la que dijo que él aún me ama! ¡No tienes derecho a tratarme así! -Tenía lágrimas en los ojos.

América se acercó a mí y me agarró de los hombros.

-Reacciona, Rosie. Eres mi amiga y te quiero. Pero debes superarlo. Sé lo que dije y en el momento de verdad lo pensé. Pero ahora tienes una posibilidad de surgir. De superarlo. Toma la posibilidad o si no alguien más la tomará en tu lugar.

Su voz sonaba gangosa y suave. Me dolían sus palabras pero tenía razón. Yo tenía una maldita obsesión con Gabriel. Siendo que él me había dejado en el olvido hace ya mucho tiempo.

Pero era difícil. Era muy difícil…

-Piénsalo pequeña… -América se secó algunas lágrimas que tenía en sus mejillas ya algo rojas y se dirigió a la puerta. – Te traeré helado y haremos tarde de películas. Estaré en la cocina si me necesitas.

-Está bien.

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