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Tiempo libre

16.09.2016

#FANFICS TIO (TAKE IT OFF) C8

Muchas cosas están pasando en la vuelta de la novela que nos tiene a todas metidas ¡imperdible capítulo!

#FANFICS TIO (TAKE IT OFF) C8

Ya era de mañana. Y el horroroso despertador no dejaba de martillar mi cabeza. Estiré la mano para apagar el reloj pero solo logré botar mi teléfono al suelo ya que estaba debajo de la almohada.

Me había quedado despierta más de lo debido pensando en la idiotez que le respondí a Luke la noche anterior. Básicamente solo le dije buenas noches y corte la conversación porque me había enojado con él.

-Soy una inepta. -Me quejé contra la almohada.

Mi cama estaba calentita y era cada vez más hostigoso pensar en salir de ella. Pero tenía que ir a clases. Y ya me había retrasado lo suficiente en los trabajos por la licencia que tuve debido a mi “daño cerebral”.

Paso a paso camine envuelta en una manta hasta el baño, lista para la ducha. El agua salió fría, como siempre. No salía fría porque no tuviéramos gas o algo así. Simplemente era demasiado floja como para bajar las escaleras, ir a la bodega y prender el calentador de agua.

Una vez fuera, me eché colonia y crema. También desodorante. Sequé mi pelo logrando que quedara ondulado, y fui al clóset. Vi por la ventana y el día estaba nublado. 
Opté por una camiseta negra que Gabriel me había dado cuando comenzamos a salir. Hacía dos años de eso. Sinceramente no creo que recuerde que esa camiseta era suya, así que no habrá problema si yo la uso.

Debajo ocupé unos jeans azul marino y unas botas negras con polar dentro. 
Finalmente saqué un suéter gris gigante. Me maquillé y apliqué un poco de brillo labial.

Hoy me veía atractiva. Incluso a mi gusto. A veces cuando uno no combina la ropa y se arregla de una forma despreocupada, termina mejor que cuando se arregla intencionalmente.

Miré el reloj. Eran las 7:30 a. m. 
En un rato América bajará a tomar desayuno. Bajé las escaleras y me dirigí a la cocina. Para mi sorpresa América ya estaba lista con un tazón de cereal enfrente y su celular en la mano.

Lucía tan arreglada y glamorosa como siempre. Llevaba una blusa rosada, junto a sus jeans azul marino, a diferencia de los míos ella no los tenía rasgados. Aún así estaba abrigada.

Mi celular… Lo dejé arriba. Antes de irnos iré a buscarlo.
– ¿Que haces vestida tan temprano?-Sonaba molesta.
-Me desperté antes. No pude dormir muy bien a noche.
-Oh.

Caminé hacia ella y acerqué un taburete de la cocina para sentarnos juntas.
-¿Porque estás molesta?
América suspiró y tecleó algo en su teléfono.
-Mamá tuvo cambio de turno a noche. En otras palabras ahora está en el trabajo y no puede ir a dejarnos al Insti. De vuelta no importa, podemos caminar. El problema es llegar allá.

De cierta forma entendía. Era difícil llegar a Rider High a pie, no solo por la cantidad de callejones que nos separan, si no también por el frío que hacía en esta época y lo peligrosas que eran las calles que rodeaban el Instituto.

-Entiendo. Haz saber a tu mama que nosotras solucionaremos el problema. No hagas que se preocupe.
América soltó una leve sonrisa.
-Eso ya lo hice. Ahora hablo con algunos chicos del equipo de fútbol a ver si pueden llevarme.
¿Llevarme? Eso es singular… ¿¡No pensará dejarme aquí o si!?

-¿No querrás decir… llevarnos?
América se puso de pie y tomó su bolso que estaba tirado en el sofá. 
Poco después sonó una bocina proveniente del patio de la casa.
-Nop. Dije exactamente lo que quería. Me iré al instituto con Nick. Pregunté si podían llevarte y dijeron que no. -Se encaminó hacia la puerta y se miró en el espejo que estaba en la pared al lado de esta.- Además tú tienes a Luke, no te quejes. Bye, te veo en mate.
Dicho eso cerró la puerta.

-¡América! -Grité furiosa a todo pulmón. – Genial…mi amiga me dejó plantada en la casa por el Mariscal de campo. ¿Qué puede salir mal?
Aburrida, comencé a comer el plato de cereales que América dejó sobre el mesón de la cocina.
En eso, la canción Marry Me de Jason Derulo comenzó a sonar por toda la casa. Corrí escaleras arriba para lograr atender mi teléfono. Podría ser mi mamá que siempre llama en la mañana para su chequeo diario.
 No miré dos veces el identificador de llamadas y contesté.

-¿Diga? -Mi voz sonaba cansada y asmática.
-Wow, ¿pequeña, éstas bien? Suenas como si acabaras de terminar “El Maratón de Boston”
-Ja. Ja. Eso es tan cierto. Sobre todo por el hecho de que soy atleta. -Hice notar mi voz irónica. Luke soltó una carcajada al otro lado de la línea. –¿Y a que se debe el honor de tu llamada?
-Ay Ángel, me caes cada vez mejor.

Sentía su sonrisa aún estando quizás donde yo no le veía. Por consiguiente yo también sonreí.
-¿Ángel? Podría jurar que mi apodo era “Pequeña”. ¿A qué se viene el cambio de sobrenombre?
Me lancé a la cama para tener más comodidad para hablar con Luke. Era agradable escuchar su voz…

-Soy un romántico empedernido, quizá. No lo sé. Cuando pienso en ti los sobrenombres se me vienen a la mente por si solos…
Su tono de voz había disminuido y me di cuenta de que estaba pensando en voz alta. Luke jamás me diría una cosa así. Al menos no con lo arrogante que era.
-Oh. Entiendo… Como sea, no respondiste mi pregunta. -Dije restándole importancia a sus anteriores palabras.
-¿Cual sería? -El tono coqueto de siempre había vuelto a su voz.
-¿A qué debo tu llamada?
-Ah eso. Si, verás, una amiga tuya con nombre de continente llamó a mi teléfono -Aquí entre nos, ni idea de como consiguió mi número- y dijo que necesitabas un aventón al instituto. La ñoña no puede perder sus clases, después de todo.

Y ahí estaba. El irritante Luke Hillar que conozco. ¿Cuánto pasó? ¿5 a 10 minutos sin que me insultara? Supongo que es un nuevo récord.
Por otra parte, voy a matar a América.
 Pero era verdad, necesitaba llegar luego.
-La verdad si, necesito un aventón al Instituto.
-Perfecto. Manda la dirección de tu casa por mensaje de texto. Pasaré por ti en 5 minutos.
-¿Por mensaje de texto? ¿Por qué no puedo simplemente decirla? Es mas fácil de ese modo.
-Es simple, ¿Si no tengo la dirección en texto, como se supone que la recuerde? Necesito saber llegar a la casa de mi cita mañana a las 19:00. Adiós, Pequeño Ángel.
Me colgó…

Espera un minuto… ¿Dijo cita? Santa mierda. ¡Dijo cita!
 ¡Tengo una cita! No es como si hubiera dicho que si… Pero, ¡tengo una cita!
Ja! ¿Quién dijo que no puedo superarte Gabriel?
-Tengo una cita, tengo una cita, tengo una cita -Tarareé por toda la casa mientras me lavaba los dientes y buscaba mi brillo labial por un retoque antes de que Luke pasara por mí.

Luke me llevaría al Instituto. Todos verían lo sexy que es… Todos incluyendo a Gabriel.
Una bocina se escuchó afuera de la casa. Me asomé por la ventana, y al comprobar que era Luke, no tardé en bajar las escaleras e ir a la puerta.
En cuanto salí de mi cómodo hogar, el frío me envolvió, pero estaba lo suficientemente feliz como para no quejarme.

-Deja que te ayude con eso. -Dijo Luke tomando el bolso que segundos antes había estado en mi hombro.
-Hace frío. -Comenté.
-Me gusta el frío. Es agradable…

Luego de eso, cerró la guantera del auto y se dirigió al piloto. 
Yo abrí la puerta del lado del copiloto en el auto, y fue ahí cuando me di cuenta…
-¡Tienes un jodido Mustang rocket! ¡¿Estas de broma?! -Grité incrédula
Luke me miró ¿divertido? o al menos, eso parecía.
-¿C-como es posible que conozcas el modelo de mi auto? Es decir, eres…mujer.

Hice una mueca de disgusto. Pero qué machista es este chico.
-Sabía que eras muchas cosas…pero no pensé que machista también era una de ellas. -Dije cruzada de brazos y con las cejas fruncidas.
Luke me miró un par de segundos y comenzó a reír demasiado fuerte para mi gusto. ¿Qué es lo gracioso?
-Vaya, vaya… Eso si fue gracioso. Lo siento -Se limpió una pequeña lágrima que se asomaba por la mejilla izquierda –No soy machista, es solo que… eres la primera que al verme comenta algo sobre mi auto y no sobre mi ropa o alguna mierda así. No es lo normal, ¿sabes?

También reí. El ver a Luke así me causaba algo de risa, supongo.
-¿Por quién me tomas? No soy una plástica, Lukey Muke. Además mi ex novio, también tenía o tiene, un Mustang 67 eleanor. Es obvio que sepa de autos. Y yo también tengo un auto.
-¿En serio?

Luke no dejaba de sonreír. Sus ojos se mostraban brillantes. Y yo solo trataba de ver qué era lo interesante que yo tenía, para que el reaccionara de esta forma con una simple conversa.
-Sip. Y adivina que marca es… -Dije juguetona y coqueta.
-Un Mustang.
-¡Bien! ¡Haz ganado el concurso!-Bromeé con él.
Ambos reímos. Yo sólo aplaudía como foca imitando a esas muchachas de los concursos, que con suerte tienen ropa para tapar sus partes privadas.

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-Oye, ¿que es eso de Lukey Muke?
Para cuando preguntó eso, ya íbamos camino al instituto. Quedaban 10 minutos para que la campana sonara. Y eso me importaba una mierda. La estaba pasando bien con Luke. Además la gente “popular” siempre llegaba tarde. No es como si a mi me pudieran decir algo.
-Supuse que como tu me dabas apodos, yo también debería darte uno. ¿Qué te parece?
-Es muy…tierno para mi gusto. Pero, supongo que está bien. Tú lo creaste después de todo.
Ignoré su insinuación o lo que sea que haya sido eso, y lo interrumpí con las direcciones de las calles.
-Es aquí. A la derecha.
-Bien.

Estacionó frente a la entrada de Rider High. Vi el teléfono y quedaban 5 minutos para que las clases comenzaran. Para mi sorpresa, la mitad de la población estudiantil seguía fuera del Instituto, conversando o fumando uno que otro cigarro.

El problema es que cuando eres lo que llaman “nerd” y te bajas de un auto que cuesta más que un órgano humano, junto a un chico que parece súper modelo, atraes miradas. Muchas miradas.

Caminé lentamente lejos del auto. Estaba nerviosa. Hasta que sentí un brazo pasar por mis hombros. Subí un poco la mirada y noté a Luke, que me acercaba a su cuerpo de manera protectora.
-¿Siempre es así?
-No. Es solo porque estás tú. –Coloqué mi brazo en su cadera. Y pude sentir su fuerte aroma. Menta con jabón de baño.

Sé que me estoy tomando muchas confianzas con este chico a pesar de que lo conozco hace un día, literalmente. Pero la manera en la que me hace sentir segura, es mejor de lo que he sentido cuando Gabriel está cerca. Y no muchas comprenderán ese sentimiento.

-¿Entonces debería dejar de venir?
Luke sonrió de manera juguetona. Quería aligerar al ambiente.
-Ni de broma. Puede que haya sido incómodo los primeros dos segundos. Pero… -Eché un vistazo a la posición en la que íbamos caminando, de modo que Luke notara a lo que me estaba refiriendo –Ahora es mejor de lo que pensé.

Con mis palabras, logré que Lukey se enderezara y sonriera ampliamente. Como si caminar conmigo significara algún honor digno de orgullo.
Más de 100 personas nos miraban y murmuraban al mismo tiempo. Eso era más atención de lo que había recibido en toda mi vida. Y era intimidante hasta cierto grado. Pero, valía la pena.

-¿La vagabunda se consiguió novio? Lo dudo. -Era Nicole junto a su grupo de amigas. Y como no, con Gabriel tomado de la mano. Nos habían tapado el camino en mitad del pasillo- ¿Dulzura, cuanto te cobró y te hizo pagar ella para que estuvieras así?
Nicole comenzó a mover las pestañas más rápido de lo normal, como si le hubiera entrado algo al ojo. Para mi eso no era sexy en absoluto. Pero para los muchachos del Insti si lo era, y temía por la reacción de Luke ante eso.

Luke no iba a mi Instituto. Ni siquiera sabía si iba a un Instituto. Pero si Nicole te llegaba a odiar, hasta los de China se enterarían para ayudarla a arruinar tu vida. Después de todo, los rumores corrían rápido.

-No cobró o pago nada. -Dijo Luke relajado y con una sonrisa divertida en el rostro.- Muy por el contrario con lo que tu debes cobrar en la esquina de la calle, ¿no?
Afianzó su agarre en mis hombros, acercándome más a él.
 Tuve que tapar mi boca para aguantar la risotada que tenía atorada en la garganta y que algunos de mis compañeros ya habían soltado.
Este chico me cae cada vez mejor…

Nicole se quedó callada y se escondió detrás de sus amigas y de Gabriel, actuando el papel barato de víctima.
-Es mi novia, idiota. Ten más cuidado con lo que dices…
Oír a Gabriel defender a Nicole dolía mucho. Y sentía como mi corazón se contraía cada vez más fuerte para romper los pedazos que aún me quedaban. Pero, lo que dolía más era lo tonta que fui al creerle.

Gabriel hace unos días me había negado rotundamente que él y Nicole salían. Y yo como boba que soy, le creí. Y pensé que existía alguna oportunidad para nosotros. Como siempre… además temía de que Luke y Gabriel se agarraran a golpes en ese mismo instante.

-Si es tu novia, estás haciendo un muy mal trabajo. Al menos, haz que se vista decente para que no le falten el respeto. ¿Siquiera le queda algo de sensibilidad para saber que estamos en invierno?. Parece prostituta y tú no le dices nada. ¿Qué clase de hombre eres?
Al fin alguien que se atrevió a decirlo..

-¿Y esa cosa es un buen ejemplo de mujer o algo así? -Dijo Gabriel señalándome.
Esa cosa. El me llamó esa cosa. Ni siquiera dijo mi nombre… solo me trató como algo. Y antes se preocupaba por mí. No lo entiendo. ¿Qué es lo que realmente piensa? ¿Por qué a veces actúa como si me quisiera? ¿Por qué me haces más daño Gabriel?

Luke me miró de reojo y tensó la mandíbula.
Estaba molesto. No había que ser genio para saberlo.
-Rosie, es amable, cariñosa, linda y algo infantil. Es muy sensible. Tiene una belleza extraordinaria y a pesar de que no la conozco hace mucho, me gustaría llegar a hacerlo al punto de saber cada uno de sus gestos. Puede llegar a ser adorable, como puede ser increíblemente sexy. Y si tuviera que tomar un ejemplo de mujer sería ella. Es terca, y malhumorada, pero eso es lo que me encanta. Y apenas la conozco, literalmente. Así que retira lo dicho, porque no dejaré que un imbécil como tu la haga sentir menos de lo que realmente es…

El silencio se mantuvo por un buen rato en el pasillo de la entrada. Yo no sabía qué decir. Estaba anonadada. Gabriel mantenía una expresión que jamás había visto. Y Nicole se mantenía callada en su sitio al igual que todos los demás.

El timbre sonó indicando la ida a clases, pero nadie se movía. Estaban inertes a la espera de algo que fuera lo suficientemente fuerte como para romper el impacto que las palabras de Luke habían ocasionado en la comunidad estudiantil.

De no haber sido por el dolor de mis mejillas, no habría notado que estaba sonriendo. Yo estaba sonriendo sinceramente. Algo que hacia tiempo no pasaba.
Luke se giró para ver mi reacción ante sus intrépidas palabras. Y sonrió en reflejo de mi sonrisa. Con él, era todo sonrisas.

¿Si un chico podía mantener una sonrisa en mi cara con menos de una semana, qué pasaría en un noviazgo de meses quizá? Algo no me calzaba.
¿Cómo es que alguien tan maravilloso como él estaba solo? Definitivamente lo averiguaría. Pero por ahora, disfrutaría del momento.

Poco a poco el tumulto de gente se fue disipando. Luke vio el reloj que tenía en su mano y frunció el ceño. Rápidamente me dio un beso en la esquina del labio y salió corriendo del Instituto, no sin antes gritar un “te veo a la salida” de vuelta.

La sonrisa de tonta no me la quitaba nadie. Y el final del día nunca se me hizo tan esperado. 
Sin prevenirlo el corredor de la entrada ya estaba vacío. Debía apurarme en entrar a clase o sino me mandarían a detención. Y no quería eso. Tenía un historial impecable y pretendía mantenerlo así, al menos por un tiempo. Además si iba a detención no podría ver a Luke en la tarde.

Me apresuré en entrar al laboratorio ya que tenía clase de Biología. Siempre es biología. Esa clase ni siquiera debería existir, al igual que matemática.
-Espera. -Dijo alguien tomando mi brazo e impidiendo que entrara a clase.
Me giré para encarar a mi agresor puesto que el agarre de mi brazo estaba doliendo.
-Gabriel tengo que ir a clase, déjame en paz de una vez.

Él abrió los ojos de par en par debido a mi respuesta. De hecho, en mi interior también me sorprendí, no es algo que yo respondería y menos en frente de él.
-¿Quién es el tipo con el que llegaste hoy al Insti?
Tiré mi brazo para soltarme de su agarre. A pesar de haberme soltado, me seguía doliendo.
-No es como si te importara. No tiene nada que ver contigo.
-Me importa. Ese es el punto, por algo pregunto. -Dijo él cruzándose de brazos.
¿Quién te entiende? -Me cuestioné a mi misma.

-Ya no siento ni tengo nada contigo. Así que no te importa con quien salga “esta cosa” -Hice comillas con los dedos- o no. Permiso. -Respondí tosca y dispuesta a entrar a clase de una vez por todas. Estaba cabreada y mi cabeza comenzaba a doler.

Siempre que mantenía una conversación con Gabriel, me dolía la cebza. Hasta mi metabolismo me advertía de él.
-¿Están saliendo? -Su voz sonaba preocupada. Lo conocía lo suficiente como para notarlo.
-Te lo dije. Tú ya no me importas. Puedo rehacer mi vida si quiero.
-Basura. Si ya no te importara no estarías usando mi camiseta.
Mierda.

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