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Tiempo libre

14.10.2016

#FANFICS TIO (TAKE IT OFF) C10

Se vienen los momentos cúlmines de este FanFics con novedades entretenidas que ocurren en la vida de Rosie pasado un tiempo de su último accidente. ¡Sigue leyendo para enterarte qué pasará en tu novela digital favorita!

#FANFICS TIO (TAKE IT OFF) C10

Las cosas con Luke iban bastante bien. Incluso me atrevería a decir que pasa más tiempo en mi casa que en la suya.

Salíamos al cine, a la feria artesanal que abría los fines de semana unas calles más allá de Rider High, de hecho, América de vez en cuando nos acompañaba junto a Nick -el mariscal de campo del instituto- ya que ellos estaban teniendo citas y todo eso.

A veces, a pedido de Mare teníamos una “cita doble”, ella con Nick y Luke conmigo. Obviamente Luke y yo salíamos como amigos. Se pasaba bastante bien.

Ya habían pasado las tres semanas que mi madre me había dado para estar sola en la casa con América. Su trabajo ya estaba hecho, y según lo que me había dicho por teléfono ayer en la tarde, su vuelo llegaría mañana a las 10:00 AM.

América tenía que volver a su hogar y yo hoy pasaría la noche sola en casa. La verdad, trataba de no pensar mucho en eso. Ahora, estaba camino a Mickie’s.

Había quedado de ver a Michael ahí para hablarle de mi situación y si aún mantenía mi trabajo como mesera, después de todo, llevaba casi 10 días sin ir a trabajar y eso en cualquier lugar eso era signo de despido. Pero mi existencia necesitaba el dinero. Con eso pagaba mis necesidades, y ayudaba en la casa. Al fin y al cabo mi mamá era madre soltera.

Cuando por fin llegué a mi lugar de trabajo y restaurante preferido, entré en busca de Mikey -a veces lo llamaba así de cariño- y lo divisé limpiando una de las mesas junto a la ventana.

Mickie’s era parecido a un Starbucks pero mucho más rústico y con menos presupuesto invertido en él, aún así, el lugar era acogedor y la clientela era la suficiente para mantener el lugar en pie. Además servíamos platos de comida y no solo café.

-¡Hey, Rosie! ¡Hace tiempo no te veía por aquí!
-Dijo Michael dejando el paño de limpiar a un lado para abrazarme.

¿Qué tal Mike? ¿Cómo va la clientela? ¿Siguen teniendo problemas con la cañería o no? -me senté en la mesa que minutos antes mi amigo había limpiado y él imitó mi gesto.

Todo bien, Rosie. Todo bien. ¿Y tú? Creo que me debes una explicación.
Y ahí estaba mi jefe, yendo al grano del asunto como siempre. Espero que las horas que ensayé frente al espejo hayan servido de algo para mi discurso.

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Seré sincera y breve. -di un largo suspiro- hace unas semanas tuve un accidente automovilístico. Debido a eso, me diagnosticaron con un Trauma Cerebral que al no cuidarme, se transformó en prosopagnosia. Mi cerebro está tan dañado debido a los golpes que ha recibido, que los enlaces de mis neuronas -no todas gracias a Dios- no funcionan al 100%. Y debido a que los impulsos nerviosos a veces no llegan bien, tengo desmayos o incluso puedo llegar a ataques epilépticos.

Michael abrió los ojos de par en par. Y su boca no podía estar más abierta. No me sorprendería si le entrara una mosca o algo. Necesitaba calmarlo.
¡Tranquilizate! Hasta ahora solo he tenido desmayos. Y espero que siga así. La prosopagnosia es como un efecto secundario. Existe la mínima -resalté la palabra mínima con mi tono de voz- posibilidad de que cuando despierte de mi estado de inconsciencia pierda la memoria o no recuerde a mis seres queridos o a algunas personas. Se supone que confundiré los rostros. Al menos, eso salió en google cuando investigué. Puede ser a largo o corto plazo.

Michael cerró los ojos y acarició su sien. Después volvió a posar su vista en mí.
¿Básicamente me estás pidiendo que mantenga como empleada a una chica que tiene la probabilidad de quedar inconsciente cada dos segundos? -la forma en que lo preguntó sonaba incrédula y petulante. Claramente él pensaba que yo no era buena para el negocio. Yo en su lugar pensaría lo mismo, pero necesitaba el trabajo.

-Eso es exactamente lo que te estoy pidiendo.
-No lo sé, Rosie. Esto es… demasiado.
-Sabes que no lo pediría si no lo necesitara.
-Mikey me miró de reojo y se quedó en silencio un buen tiempo. A este paso, me iba a quedar sin uñas, la tensión me estaba matando.

-Podrás seguir trabajando -al oír esas tres palabras comencé a saltar y a gritar como si alguien me hubiera dicho que conocería a mi banda favorita- Pero…

Mierda. Dijo “pero”, ¡cómo odio eso! Odio el “pero”. Siempre hay un “pero”. En las novelas los protagonistas siempre cuando confiesan sus sentimientos dicen “pero”. Y al final no se quedan juntos. Además si algo aprendí de Game Of Thrones es que: “Antes del “pero”, todo lo que aquella persona dijo se refiere a lo contrario o no vale nada”. O algo así era. No recuerdo bien. Vi la serie hace tanto tiempo….

-Rosie, ¿me estás escuchando?
-Ehh… no. Lo siento, ¿podrías repetirlo?
-Podrás trabajar. Sin embargo, no la cantidad de horas semanales que tenías antes. Lo reduciré a la mitad. En vez de cuatro veces, trabajarás dos veces por semana. Y la paga también la reduciré. Eso es lo único que puedo hacer, Rosie. Necesito minimizar los riesgos. Si te desmayas, los clientes se asustarán, además yo no tengo los implemento médicos básicos para ayudarte. No sabría que hacer.

Suspiré, frustrada. No era lo que esperaba pero, era mejor que nada. Y cabe mencionar, que Michael tenía razón. Además, debido a mi condición, no debía ejercer demasiado esfuerzo físico o psicológico. Me siento una inútil.

-Está bien. Gracias… por todo.
Michael se levantó de la mesa y me abrazó.
-No hay de qué pequeña.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Estaba en el auto, camino a casa. Había pasado al supermercado a comprar las cosas para la noche y también para la cena de mañana con mamá. Haría pizza hoy en la noche, y mañana arroz con pollo y orégano cocinado a fuego lento en vino blanco.

Era el plato favorito de mamá y el mío. En el auto, iba escuchando el nuevo álbum de Zayn, M.O.M, y la verdad es que lo amaba. Incluso el camino se hacía más corto.

Una vez en casa, mi celular vibró avisando que tenía una llamada. Vi el identificador de esta y me di cuenta de que era Luke. Dejé las bolsas de las compras en el mesón de la cocina y contesté el teléfono.

-Hasta que al fin contestas. Te he llamado unas cincuenta veces a lo largo del día. ¿Dónde estabas?
-Relaja tu culo, Hemmings. Tuve cosas que hacer. Pero ya estoy en casa.
-Mi culo esta relajado, Stiles. Es sólo que hoy íbamos a hacer noche de películas en mi casa. ¿Recuerdas?

Me quedé en silencio. Hacía una semana habíamos estado organizando esto con Luke. Digamos que ahora es mi hermano-mejor-amigo. Y pasamos mucho tiempo juntos. Ya lo había dicho, pero vale la pena repetirlo.
Ahora, volviendo al tema central… ¡Lo olvide por completo! Definitivamente doy asco como amiga.

-Tu silencio confirma mis sospechas. Das asco.

-Eso ya lo sabía— pensé
-¡No cortes! ¡Se me olvidó, lo siento!
-Ya me di cuenta de eso Stiles. Necesito una solución.
-dijo con una voz ronca. Sabía que estaba aguantando la risa, pero también sabía que le molestaba el hecho de que yo lo hubiera olvidado.- tengo alrededor de 10 paquetes de palomitas con caramelo aquí. Y a menos que quieras que me dé diabetes, no puedo comer todas estas cosas solito…

-¿Y si vienes a mi casa? —Dije sin pensarlo mucho.
-Espera, ¿qué? —hubo un silencio desde la otra línea— creo haber escuchado mal, Rosie. juré que dijiste que pasara la noche en tu casa.
Eso fue lo que dije.

Hubo otro largo silencio…
¿Es en serio?
No idiota… Estoy jugando. (Sarcasmo mode on) —dije mentalmente
Muy en serio, Luke. Quiero que pases la noche en mi casa. No quiero estar sola. Te espero, trae pijama, y las palomitas. Nos vemos.

Quería cortar la llamada lo antes posible. Mi voz y mi estómago estaban nerviosos, se retorcían.
No le di tiempo de responder y corté.

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Después de eso, fui directo a la ducha, no sin antes guardar las cosas de las compras y limpiar mi pieza. Fui a la ducha y lavé mi pelo con un nuevo shampoo aroma pera y durazno. Sonaba a una rara combinación pero el olor me encantaba.

Me puse unos pantaloncillos delgados pero que hacían ver mi cadera más angosta. Luke será muy mi amigo, pero quería verme bien para él. El porqué de eso, no lo sé. Arriba me puse una camiseta manga larga que él me había prestado hacia algún tiempo… para terminar mi nueva creación y no morir de frío, me puse un polerón.

Estaba calentita y tenía ese look “sexy desordenado” que me encantaba. Tenía el pelo semi-seco ya que, había apagado el secador antes para que el olor a frutas no se fuera del todo. Lo que hacía que en mi largo cabello se formaran ondas. También me había echado crema con olor a manzanilla y algo de perfume. Era una mezcla de olores, pero la combinación era asombrosa y exquisita.

Una hora más tarde, el timbre de la puerta sonó retumbando en toda la casa. Nerviosa y con el estómago apretado, abrí la puerta y Luke apareció del otro lado, con una mochila y bolsas. Además de la cara roja como un tomate pomarola. En la mano derecha tenía la mochila que llevaba a clases, era su favorita. En la otra mano, salía el logotipo del supermercado.

Entró nervioso a la casa —lo conocía lo suficiente para saber que estaba nervioso — y dejó las cosas en la encimera del living.
—Dentro del bolso tengo el pijama, tenía pensado ducharme acá. Espero no te moleste.
—No me molesta, tranquilo. El baño que usarás está arriba a la derecha. Al lado de mi habitación. No te costará mucho encontrarlo. Y yo te daré una toalla para que te seques, si no me equivoco están guardadas en el estante del pasillo, junto a las sábanas. Puedes sacar la toalla antes de entrar al baño si quieres, para que después cuando yo te la lleve no haya…. inconvenientes.
—Está bien —dijo Luke tirándose de espalda al sofá. Yo sólo pensaba o mejor dicho, deseaba que notara mis calcetines de conejos que me hacían ver adorable a mi parecer.

Oh vamos, me tuve que esforzar bastante en este Look así que al menos mírame….
-Llegué algo tarde, lo siento por eso. Además estoy cansado —dijo Luke rompiendo el silencio, aún acostado en el sofá.— fue un largo viaje. Espero sea una noche tranquila.

Sonreí de lado y lo ayudé con el bolso (mochila). Era algo pesado pero podría subir las escaleras con él. Antes de empezar a subir la escalera, sonreí, colgué la mochila sobre mi hombro y dije:

Estamos los dos solos. No va a ser una noche tranquila.
Subí la escalera apresurada antes de que respondiera, dejando a un Luke solo y desconcertado en la sala.

Continuará…

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