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Tiempo libre

24.08.2018

Trágame tierra: cosas inoportunas

Revisa las anécdotas más divertidas de nuestras lectoras de este mes y anímate a mandarnos las tuyas a @revistatuchile 📝.

Trágame tierra: cosas inoportunas

SONIDO INOPORTUNO
Todos en el colegio estaban muy nerviosos porque nos visitaría alguien del Ministerio de Educación. Para mi desgracia, él y su equipo eligieron mi curso para hacer preguntas a los alumnos. Cuando estaban todos muy serios, mi celular empezó a sonar con una canción de reggaetón que tengo como ringtone. Aunque quise apagarlo muy rápido, tenía tantas cosas en mi mochila que no lo encontraba y todos los profesores me quedaron mirando. ¡La buena noticia fue que no me expulsaron!
– Daniela.

DATE VUELTA DISCRETAMENTE
Mi BFF me preguntó quién era mi crush. Yo muy discreta le señalé al niño que estaba atrás con sus amigos y, obviamente, no quería que se enterara. Pero cuando le dije quién era, se emocionó y gritó: “¿Te gusta Ricardo?”. Él se volteó y todos se empezaron a reír.
– Trinidad.

LA PEOR CAÍDA
Mi BFF y yo estábamos jugando en la fila para entrar a la sala, cuando ella me puso el pie y nos caímos juntas. Mi crush estaba junto a mí y por suerte me ayudó a pararme, pero el pololo de mi amiga la levantó y me dijo: “Se te subió la falda y estás manchada”. Avergonzada corrí al baño. Desde entonces mi chico no me ve igual. Me sentí fatal.
– Macarena.

EN LAS NUBES
Tenía clases de computación, así que tomé mi libro, mi estuche y salí rumbo a la sala donde la imparten. Ahí estaba mi crush escribiendo, por lo que me quedé mirándolo completamente enamorada. Cuando llegó mi amiga y me habló, estaba tan concentrada viendo a ese niño que me asusté y grité tan fuerte que él se volteó. Yo solo abrí mis ojos, me puse roja y me giré: mis amigas y los demás estaban riéndose. ¡Qué plancha!
– Ignacia.

AUXILIO
Regresábamos a la casa de mi abuela después de ir al súper. Primero entró mi prima a la casa, pero volvió a la puerta corriendo y gritando que se estaba incendiando el comedor. Las dos empezamos a gritar que se quemaba todo. Mi abuelita, sin miedo, entró y trató de apagar el fuego con un trapo mojado. Por el escándalo un vecino llamó a los bomberos, y cuando ellos llegaron mi abuelita ya había controlado todo. Los hicimos venir para nada. ¡No podíamos con la vergüenza!
– Natalia.

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